Toc, toc, toc. Estaban tocando la puerta.

“Hermano menor, tenemos que irnos. ¿Estás listo?” Li Xin estaba golpeando la puerta de una manera impropia para una señorita mientras gritaba.

“Estoy listo, estoy listo.” Abriendo la puerta, Long Haochen salió desde la habitación.

Los ojos de Li Xin brillaron, “Wah, tan guapo.”

Long Haochen vestía un traje blanco de guerrero, limpio y funcional. Un dragón plateado estaba bordado en él, cubriendo los dos lados de la tela incluyendo el cuello. En el centro del cinturón, una piedra brillante estaba incrustada y energía sagrada estaba siendo liberada alrededor de ella.

Su largo cabello negro estaba disperso en sus hombros, y era como si un cielo estrellado se pudiera ver a través de sus limpios ojos dorados. Labios rojos, blancos dientes, una piel emitiendo un lustre de gemas y humectada como el jade, una nariz alta, y una profunda mirada: absolutamente ni un solo fallo se podía encontrar en su apariencia.

Apenas seis meses habían pasado, pero, una vez más, Long Haochen había crecido un poco: tenía una constitución alta y delgada, sin exceso de grasa acumulada. Era un cuerpo bien formado y de proporciones perfectas.

Ordinariamente, la apariencia de Long Haochen con ropas regulares ya era maravillosa; pero ahora que había cambiado sus ropas en este esplendido traje de guerrero, podía hacer simplemente a cualquier chica jadear por él.

Long Haochen sintió algo torpe llevando esa ropa, “Hermanita, no hay necesidad de estar vestido tan formalmente. Realmente no estoy acostumbrado a esto.”

Aquellas ropas fueron especialmente hechas por Li Xin para él[1], así que las ropas de Long Haochen eran bastantes diferentes de las ropas de los caballeros del Salón de Hao Yue.

“¿Cómo puedes seguir estando incomodo con él? Hermano menor, el color blanco es el único que se te adapta mejor, ¡eres cien por ciento guapo con esto! Ay, ¿por qué no naciste unos pocos años atrás?  Una lástima, una lástima. Gastamos un largo tiempo juntos, y esta vieja hermanita se hizo más grande. En el futuro, si no puedo encontrar a un hombre, entonces te voy a tomar.”

Li Xin agarró a Long Haochen con su mirada, mientras apretaba un puño amenazadoramente hacia él.

En ese mismo momento, dos cabezas salieron detrás de Long Haochen, gentilmente acariciando su pierna, produciendo un sonido de Wu Wu con la boca.

Long Haochen se curvó hacia abajo, palmeando las dos cabezas del lagarto, “No puedes venir esta noche, espera en casa para cuidarla. Se obediente, traeré pescado seco para que comas más tarde.”

Este grotesco lagarto de dos cabezas era claramente la bestia mágica que era compañera de Long Haochen, que había traído a casa desde la Cordillera Sagrada de los Caballeros, le fue dado el nombre de Haoyue.

Haoyue se volvió una nueva especie grabada en la Cordillera Sagrada de los Caballeros, y medio año ya había pasado desde momento en que Long Haochen lo había traído a su casa.

Bestias mágicas ordinarias de montura vivían en un lugar específico. Solo cuando el caballero necesitaba de ellas podían ser invocados a su lado a través del contrato. Sin embargo, este pequeño Haoyue era diferente, descaradamente quería quedarse al lado de Long Haochen sin importar qué, y sin importar lo que se le dijera, se mantenía reacio a volver a su lugar original.

Debido a la combinación entre sus vasos sanguíneos, debido al hecho de que no lo descartó en ese momento, y por la sensación de no ser abandonado, el grado de familiaridad entre ellos dos había superado con creces la relación entre otros caballeros y sus monturas.

La primera cosa buena traída por el contrato de sangre era que, desde el tiempo que regresó, Long Haochen ya podía sentir que sus corazones estaban interrelacionados. Con un contrato ordinario de iguales, solo la bestia mágica podía sentir el sentimiento e intenciones del caballero. Sin embargo, el contrato de sangre le traía a cada uno la conciencia del otro. Haoyue no podía hablar, pero Long Haochen podía siempre sentir cada cambio en su humor. Incluso si estaban lejos, sería lo mismo.

Escuchando las dos palabras de ‘pescado seco’, las dos cabezas de Haoyue abrieron mucho sus ojos, dando ambas una mirada como la de un humano, levantando sus narices, y repetidamente asintiendo mientras avanzaba hacia Long Haochen. Parecía que incluso su saliva estaba saliendo.

Long Haochen sostuvo las dos cabezas en sus brazos, diciéndoles: “Entonces me voy primero, regresare tarde.”

Como un miembro del Salón de Hao Yue, Long Haochen recibía un ingreso mensual de cinco monedas de oro, pero básicamente no le quedaba dinero porque todo el dinero que recibía fue utilizado para comprar los alimentos de Haoyue.

Este pequeño chico era extremadamente voraz y especialmente le gustaba comer pescado, su comida favorita eran cinco piezas sazonadas de pescado seco, en la medida en que Long Haochen se convirtió en el tipo de persona que gastaban sus ingresos mensuales, incluso antes de ganar su próximo salario.

Junto con el incremento de su contacto, Long Haochen descubrió, para su asombro, que cada una de las cabezas de Haoyue podían actualmente pensar por sí mismas. Cuando justamente regresó de la Cordillera Sagrada de los Caballeros, no lo sentía en lo más mínimo; pero medio año después, había descubierto que la naturaleza de los ojos rojos era un poco más violenta, mientras que la de la cabeza de los ojos dorados era mucho más suave.

Obteniendo la promesa de Long Haochen, Haoyue regreso a la habitación con alto espíritu, balanceando su larga cola para cerrar sin esfuerzo la puerta.

Li Xin dijo, algo envidiosa, “Haochen, este Haoyue es extremadamente inteligente incluso si pareciera como un niño, se te pega todo el día.”

Long Haochen se rió con gran alegría: “¡Eso es cierto! Es justo como mi hermano menor; no, debería decir como mis dos hermanos menores, realmente no hay nada que se pueda hacer con ellos. Hermana, vámonos.”

Las dos personas dejaron el Salón de Hao Yue y, mientras caminaban en la calle, Long Haochen preguntó: “Hermana, ¿qué está sucediendo hoy? ¿Por qué Tío quiere que nos encontremos en una comida?”

Previamente, cuando Li Xin le dio a Long Haochen las ropas, ella solo le dijo que, hoy, su padre quería reunirse con él para tener una comida y también decirle algunas cosas.

Después de gastar mucho tiempo juntos, Long Haochen ya sabía quién era el padre de Li Xin, en efecto, Li Aoxiao, el primer ministro de la Ciudad Haoyue, y el padre de Lin Jialu[2], Lin Yinjia, que era el cónsul de la Ciudad Hao Yue.

Todas las ciudades dentro de la Alianza del Templo tenían un consulado a cargo de los asuntos del gobierno, así como un primer ministro a cargo de los asuntos militares, dos funciones complementarias.

Li Xin sonrió, “No solo es a mi padre a quién vamos a encontrar en la comida de hoy. También estará el Tío Lin, el Tío Nalan, al igual que el Maestro del Salón de la rama del Templo del Mago de Hao Yue, el Tío Bai Yu, y finalmente el Maestro del Salón de la rama del Templo del Guerrero, el Tío Chunhua.”

Long Haochen estaba asombrado: estas cinco personas eran todas extremadamente importantes figuras de la Ciudad Hao Yue, llenando las más importantes posiciones de la ciudad. La ciudad de Hao Yue era una ciudad de tamaño medio, en sí, solo tres de los seis grandes templos tenían una rama de sus salones establecida aquí. Con la adición del consulado y el primer ministro de los asuntos militares, manejaban casi todas las decisiones de la ciudad. Aquellas cinco grandes figuras actualmente querían encontrarse con ellos para comer; ¿cómo podía Long Haochen no estar sorprendido?

“Hermana, ¿por qué razón somos invitados?” Preguntó Long Haochen, confundido.

Li Xin contestó: “Estamos siendo convocados obviamente por la víspera de la Competencia de Selección de Caza Demonios. Todos somos competidores y nos reunieron para molestarnos con sus discursos.”

Mientras estaban hablando, ya habían llegado a las oficinas de la ciudad de Hao Yue, y Li Xin condujo a Long Haochen directamente al tercer piso. Miembros del personal especializados le dieron la bienvenida y les guiaron en el interior de una sala de recepción.

Cuando Long Haochen y Li Xin llegaron, ya era de noche; los platos estaban dispuestos en una mesa redonda con sólo dos asientos libres, obviamente preparados para ellos dos.

Long Haochen barrió el lugar con sus ojos, descubriendo que, entre todos los presentes, no había ninguno que reconoció además de Nalan Shu y Lin Jialu, con la que antes se había batido en un duelo.

Li Xin naturalmente la vio igual. Sus ojos se encontraron una a la otra y, simultáneamente, giraron sus cabezas con un movimiento excesivo, cada una de ellas ignoró a la otra. Sin embargo, cuando la mirada de Lin Jialu vio pasar a la figura de Long Haochen, ella no pudo dejar de mirarlo fijamente.

En el asiento de honor estaba sentado un digno hombre de mediana edad que dio una severa mirada, “Li Xin, no tienes permitido actuar con rudeza.” Claramente él era el padre de Li Xin y el primer ministro de los asuntos militares, Li Aoxiao.

Li Xin le sacó la lengua ante de dar sus saludos a los otros que estaban sentados, “Saludos Tío Lin, Tío Nalan, Tío Bai, Tío Chen.”

Los hombres de mediana edad asintieron en sucesión y Long Haochen habló directamente después de Li Xin, a aquellas pocas, pero importantes, figuras de la ciudad de Hao Yue, dándole sus saludos.

<Anterior          Siguiente>

[1] Li Xin ya ha llegado a otro nivel de shotacon.
[2] Para los que no se acuerdan es la amiga de Li Xin que se pelearon por culpa de un hombre y ahora son enemigas. (Pero aun así le sigue haciendo ‘ojitos’ a Haochen).
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s